Acabar con la explotación infantil, ¿A quién concierne?

Publicado en Nueva Revolución

Teresa Domínguez

¿Cuánto importa la esclavitud, la trata, la vulneración de los Derechos humanos? ¿Cuánto la explotación humana? Sea laboral, sexual, reproductiva… ¿Cuántos de eso países, políticos, que hoy por hoy restringen o pretenden restringir derechos básicos en función del sexo, la nacionalidad, la piel, la religión, se auto-proclaman pro-vida? Y acabar con la explotación infantil, ¿A quién concierne?

“¡Deberías estar agradecida!” Esta es la frase que muchas víctimas de trata escuchan: aún cuando son explotadas y maltratadas. Shadia tenía 16 años cuando un hombre de Bruselas fue al África SubSahariana a buscar empleada doméstica. El señor Thiam, la contrató, con la promesa de un buen sueldo, en realidad, el hombre la compró a su padre, su familia estaba hundida por la crisis del cacao. Dos años estuvo esclavizada sin percibir salario alguno, ni pagar lo prometido a sus padres. Al fin pudo escapar, la policía la puso a salvo a través de una ONG.

¡Los niños no deberían trabajar en los campos, sino en sus sueños! Es el lema elegido este año, el 12 de junio, en el Día Mundial contra el trabajo infantil, por la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que celebra 100 años promoviendo un trabajo justo, social y decente. Sin embargo, a día de hoy, 152 millones de niños y niñas siguen sometidos a la explotación laboral, al trabajo infantil. Y por desgracia esta lacra se encuentra en todos los sectores. Aunque como afirma ILO, 7 de cada 10, lo hace en el campo. Y un tercio de ellos ni siquiera acude a la escuela.

“La explotación de la infancia constituye el mal más espantoso e insoportable para el alma humana. Una labor seria en materia de legislación social empieza siempre con la protección de la infancia.” Albert Thomas, primer Director de la OIT

En el lago Volta en Ghana, miles de niños son explotados en la industria pesquera y obligados a realizar trabajos que ponen en peligro su vida. Kobina, un chico de 15 años, trabajaba desde las 4 de la madrugada hasta las tantas de la tarde, echando y arrastrando redes y arriesgando su vida cuando se sumergía para soltarlas de las ramas de los árboles en el fondo del lago. Hay miles de niños como Kobina que han sido objeto de la trata para trabajar en el lago Volta, que han sufrido abusos, y han sido privados de una educación. Por suerte Kobina logró escapar gracias a la organización Challenging Heights. Esta ONG ha contribuido en la elaboración de las directrices de la OIT para abordar las peores formas de trabajo infantil en Ghana.

Son muchos los avances logrados en la erradicación del trabajo infantil, pero no son suficientes. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas instan a adoptar medidas inmediatas y eficaces para eliminar el trabajo infantil en todas sus formas de aquí a 2025. La Alliance 8.7, la asociación mundial para erradicar el trabajo forzoso, la esclavitud moderna, la trata de personas y el trabajo infantil en todo el mundo, afirma que actualmente hay 40 millones de personas en esclavitud moderna y como mencionábamos antes, 152 millones de niños y niñas en trabajo infantil, de los que 68 millones son niñas, y 88 millones, niños. 73 millones se dedica a trabajos peligrosos y el 69% no percibe algún honorario.

Es indispensable que la educación sea igualitaria e inclusiva. Y para ello es necesario que las familias puedan invertir en la educación de sus hijos e hijas, y que bajen los costes de la misma.

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Rafael Ferreira da Silva tenía 12 años cuando dormía dentro de una cabaña en la selva, en Brasil. Trabajó durante cinco años en una finca para ayudar a pagar las deudas de su padre. Fue rescatado cuando tenía 17, durante una acción realizada por el Ministerio de Trabajo de Brasil, y gracias a los esfuerzos conjuntos de diversas instituciones comprometidas con la lucha contra el trabajo forzoso, pudo completar su formación. Ahora tiene 26 años, y es un agente inmobiliario y estudiante universitario.

Henriette-Siladin-cropped-150x150Henriette Siliadin, llegó a Francia, desde Togo, con 14 años, acompañada de una señora que se llama Simone, con la promesa de pago a sus padres, y de un futuro mejor, sin embargo se convirtió en una esclava. Al cabo de unos meses se dio cuenta que no pisaría una escuela. Estuvo 5 años en dicha casa, donde comía las sobras de los niños, dormía en el suelo, sin derecho a descansar o tener tiempo libre, a recibir atención médica, ni tampoco a salir de la casa. Después fue a trabajar a casa de Yasmine, que le había pagado a Simone una cantidad por ella. Fue maltratada, insultada, nunca recibió un salario. Empezó a perder la visión por culpa de una anemia. Gracias a la portera del edificio que le empezó a dar de comer a escondidas, y denunció su situación, la policía se hizo cargo de ella, la remitieron a una familia de acogida, y al Comité contra la esclavitud moderna, allí encontró a otras 60 personas, y todas tenían historias atroces que contar. Estas jóvenes mujeres habían sido golpeadas y violadas. Recordemos que hablamos de Francia. Habían tenido que abortar en condiciones inseguras y tenían cicatrices en sus muñecas porque las había atado en el sótano cuando habían intentado rebelarse. Otras tenían quemaduras de planchas calientes por haber desobedecido a sus empleadores. Ese día,  Henriette se dio cuenta que no estaba sola y que no podía permanecer en silencio. Y denunció la situación. Y en lo que se refiere a la segunda familia, la mujer y su marido fueron condenados en primera instancia a 10 años de prisión y 10.000 euros de multa.

Pero volviendo a las cifras, es necesario conocer que 4.3 millones de esas niñas y niños son considerados esclavos, obligados a trabajo forzado y trata. Un millón, principalmente niñas, lo son por explotación sexual, tres millones por imposición privada, y 300.000 impuesto por el estado. Se entiende, trabajo forzado por parte de un tercero, o como consecuencia directa de que sus padres también son esclavos. Aunque estas cifras son relativas dada la dificultad para obtener los datos, que se ocultan.

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Aunque es cierto que se la situación mejora, los progresos son muy lentos. La cifra se ha reducido en unos 16 millones en el periodo de 2012 a 2016. Y si lo analizamos desde la perspectiva de sexos, las diferencias son otra preocupación. La disminución del trabajo infantil entre las niñas fue solo la mitad que la de los niños durante el mismo período. Los resultados muestran que las niñas asumen una responsabilidad desproporcionada en las tareas domésticas, no solo en el hogar. Para las niñas explotadas, esto significa privación de la educación y abuso físico. Una vez forzadas a abandonar sus hogares, las niñas se ven obligadas a trabajar, a hacerse domésticas, a casarse o incluso a ser prostituidas. “La esclavitud 2.0 los niños y el trabajo doméstico.“. Todo ello también plantea importantes preocupaciones de género que merecen consideración en las políticas de trabajo infantil. De los 54 millones de niños y niñas que trabajan en tareas del hogar, 35 millones realiza entre 28 y 43h de tareas, y dos tercios del total son son niñas.

“No tenemos otra elección, somos pobres.”

Se planteaba el experto documentalista  Sec Kermani que cuando ves la pobreza en la que viven quizás entiendes por qué aceptan este tipo de tratos injustificables. Sin embargo, al hacerlo, estos crímenes nunca serán juzgados ni pararán jamás. Es una forma de esclavitud, de venta de seres humanos, de trata encubierta. Es la necesidad y la pobreza extrema que les lleva a vender a sus propios hijos.

África ocupa el primer lugar en porcentaje de trabajo infantil, (una quinta parte), después vendrían Asia y el Pacífico Ambas regiones representan 9 de cada 10 en todo el mundo. Sin embargo, aunque cifras más bajas, no son menos alarmantes, en las Américas se estiman unos 11 millones de niños y niñas, en Europa y Asia Central, 6 millones, y en los Estados árabes, 1 millón.

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Niños obreros del Congo

No podemos olvidar a los niños y niñas en conflicto armado. Una de las violaciones más graves de los derechos de los menores ocurren en contextos de guerra. Son reclutados como combatientes, utilizados como escudos humanos, como esclavas sexuales y terroristas suicidas, u obligados a cometer actos de extrema violencia. Además, pueden verse obligados a realizar trabajo infantil extremadamente peligroso en la producción de minerales en conflicto. Toda su corta vida huyendo de la guerra, niños y niñas hacen lo que pueden para sobrevivir. Un ejemplo de ello son los niños obreros del Congo, una historia que nos cuenta Javier F. Guerrero. Todas estas horribles violaciones continúan practicándose con impunidad en muchos lugares. Y para ello es necesario hacer esfuerzos para que estos menores sean priorizados en los planes y procesos de paz y sean fruto de esfuerzos especiales de defensa, de liberación, además de atención y asesoramiento psicosocial para abordar el comportamiento antisocial y el estrés postraumático que sufren.

En España, según la OIT, el trabajo infantil es calificado de “anecdótico”, faltan estadísticas, (no se considera trabajo infantil la ayuda esporádica), sin embargo la explotación infantil se esconde tras la mendicidad, la explotación sexual y los trabajos de temporeros, que arrastran a sus hijos e hijas en campañas como los tomates, la vendimia, etc… Según señaló Unicef, había 172.000 menores que ayudaban a sus familias en el campo, la ganadería o en tareas domésticas. Incluso chicos de 17 subidos a andamios.

ILO, en su documento 2019 “Acabar con el trabajo infantil para 2025: Una revisión de políticas y programas” señala el camino en cuatro áreas principales: La educación, la protección social, los mercados laborales y las normas y reglamentaciones legales, todo ello respaldado por un diálogo social que garantice su relevancia. La situación mejora, muy lentamente, y es evidente que la simple ratificación de convenios por los Estados miembros, no es suficiente por sí solo para eliminar el trabajo infantil. Es necesario más compromiso y más voluntad.

Teresa Domínguez

“No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas”

Referencias: Ending child labour by 2025: A review of policies and programmes. International Labour Office (ILO). ONG Esclavage moderne. Challenging Heights.

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